Caldo de huesos

El remedio a infinidad de problemas.

Como sabéis soy una ferviente amante de los ayunos, no solo me sientan fenomenal, también  me aportan vitalidad y salud. Cuando ayuno más de 24h opto por ir introduciendo caldo de huesos progresivamente hasta volver a comer sólidos.

Este caldo es un aliado de altura para nuestro cuerpo, aporta muchos nutrientes y es ideal para cualquier disfunción intestinal. Es una infusión mineral hecha a base de huesos de animales sanos. Una maravilla curativa que ha pasado de madres a hijas, es esa gran olla de sopa humeante que nuestras abuelas tienen al fuego cuando estamos pachuchos, además de estar delicioso es una forma económica y fácil de aportar fuerza y nutrientes a la familia.

Tiene una gran concentración de minerales: calcio, magnesio, y fósforo, que son excelentes para la salud bucal y ósea. Además, ayuda a la digestión, apoya al sistema inmunológico. La piel, articulaciones, uñas y pelo estarán fuertes y sanos gracias a su alto contenido en colágeno, especialmente si añadimos patas de pollo y cerdo, además de los huesos. Contiene grandes cantidades de glicina, un aminoácido esencial que facilita la digestión y favorece la regeneración celular; La glicina es necesaria para la sintetización del ADN y muchas proteínas en el cuerpo. Juega un rol muy importante en la sintetización de sales biliares y la secreción de los jugos gástricos así como en la desintoxicación del cuerpo y es necesaria para la producción de glutatión, un antioxidante importante. ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, controlando la gluconeogénesis. La glicina también estimula la reparación y el crecimiento de los músculos, aumentando los niveles de creatina y regulando la secreción de la hormona de crecimiento humano desde la glándula pituitaria. Este aminoácido promueve alerta mental, mejora la memoria, aumenta el estado de ánimo, y reduce estrés. también tiene una gran cantidad de proteínas biodisponibles, gracias a la cocción lenta, también por esta elaboración los minerales son absorbidos con facilidad, así como otros elementos como sulfatos de condroitina y glucosamina, que ahora se venden como suplementos caros para la artritis y el dolor en articulaciones. Si el caldo está bien cocinado después de refrigerarlo quedará una textura gelatinosa.   

Algunos de los beneficios:

Alivia el síndrome del intestino permeable: el colágeno actúa como un bálsamo calmante que cura y sella el revestimiento de los intestinos, evitando así otras dolencias de carácter autoinmune o neurológico. Aumenta las defensas por ello es ideal en épocas sin apetito durante la convalecencia.

Mejora de dientes, cabello y piel:  ayuda también a prevenir y corregir las arrugas, así como a favorecer la elasticidad y firmeza de la piel. Un poder que se extiende a otras partes del cuerpo como el cabello, las uñas, los tendones o los ligamentos. los dientes necesitan de minerales como el calcio y magnesio (encontrados en el caldo de huesos) para mantenerse fuertes y sanos.

Bueno para la artritis y el dolor muscular: el caldo de huesos contiene sulfatos de glucosamina, condroitina y otros compuestos procedentes del cartílago, capaces de reducir el dolor que provoca la artritis, es decir, la inflamación de las articulaciones de los huesos.

Favorece la desintoxicación: ayuda al sistema digestivo y al hígado a expulsar los desechos y eliminar toxinas, tan importante a dia de hoy.

Promueve la pérdida de peso: tiene un poder saciante que controla el apetito y mantiene a raya la necesidad de consumir alimentos ricos en azúcar y calorías. tratamiento natural contra la celulitis: por su alto contenido en colageno, mejora el tejido adiposo.

Que huesos usar? busca siempre la mayor calidad, ya que estarás extrayendo sus minerales y bebiendo una concentración de los mismos. Huesos de ganado alimentado con pasto, aves criadas en libertad o pescado salvaje.

– Los tiempos de cocción recomendados son:

  • 48 horas para huesos de carne vacuno
  • 24 horas para huesos de ave
  • 8 horas para huesos de pescado.

Nunca se cocinara menos de 8 horas. Yo uso una olla de barro gigante y luego congelar por raciones. Es importante mantener la temperatura al mínimo durante la cocción. utiliza vinagre, ya que ayuda a extraer la mayor cantidad de minerales de los huesos, ideal vinagre de sidra de manzana. Se forma una capa de grasa la verás claramente cuando esté frío, lo mejor es retirarla.

INGREDIENTES

  • 1 ½ kilo (o más) de huesos
  • 1 cebolla cortada o un poco más
  • 6 dientes de ajo, picados
  • 2 hojas de laurel
  • 2-3 cucharadas de vinagre de sidra de manzana
  • Agua
  • Pizca de sal celta o del Himalaya
  • Opcional: Perejil fresco, pimienta, zanahorias picadas o acelgas
  • PACIENCIA

Preparación:

Si los huesos son crudos y no han sido cocinados previamente, dorarlos a 180 grados en el horno. Colocar los huesos en la olla, el agua dejando unos 4 a 5 cm hasta la parte superior de la olla, y el vinagre.

Dejar que repose (sin encender el fuego) unos 20 a 30 minutos para que el vinagre haga su función.

Colocar las cebollas, los ajos, sal, y las hojas de laurel en la olla.

Cocinar 1-2 horas a fuego medio alto e ir retirando la espuma sobrante y removiendo. Luego, bajar la temperatura y cocinar siguiendo los tiempos recomendados.

En los últimos 30 minutos de cocción usar hierbas frescas como perejil, para dar más sabor. Después colar y LISTO!

2019-03-03T20:13:12+00:00

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