El tercer ojo

Alguna vez has escuchado la expresión: «Ten cuidado con lo que deseas»? Pues eso precisamente es lo que sucede cuando desarrollas el tercer ojo, que ves cosas que muy posiblemente no querías ver.

Según la Teosofía –la filosofía que es madre de todos los estudios esotéricos y místicos y no es una religión- el Tercer Ojo está relacionado con la glándula pineal o hipófisis, una pequeña glándula, muy importante, situada en el mismo centro del cerebro y que regula varias funciones corporales.

Es un concepto místico que se refiere a un ojo invisible que proporciona la percepción más allá de la vista ordinaria. En ciertas tradiciones espirituales dhármicas como el hinduismo, el tercer ojo se refiere al ajna, o ceja, o chakra. El tercer ojo se refiere a la puerta que lleva dentro de los reinos interiores y los espacios de la conciencia superior. Es una glándula que aún guarda muchos secretos pues cada día se descubren nuevas funciones, inclusive las que tienen que ver con la luz y la oscuridad. Es la glándula que en la evolución hemos ido desarrollando desde animales como los peces entre otros. Entre sus cualidades más interesantes es que segrega cierto compuesto químico a la hora del nacimiento, y de la muerte.

Bien, en mi caso es un chakra que siempre he tenido muy activo, sin embargo después de mi enfermedad lo fui desarrollando de forma más consciente con ejercicios de meditación. Algunos de estos ejercicios necesitaron mucha fuerza de voluntad, no son cosas que se consigan de un dia para el otro, pero me sirvieron para cambiar esas “mentiras” que me creé y que muchos hacemos.

El tercer ojo está situado en la frente, en el medio y justo por encima de las cejas; es el conducto a todo lo que no se ve por nuestros ojos físicos y está relacionado con la llamada glándula pineal, una glándula pequeña pero poderosa, que regula el sueño y la vigilia. Al activarla podemos potenciar nuestra capacidad de ver más allá, de darnos cuenta, tomar conciencia y cambiar patrones de pensamiento, creándolos desde nuestra energía.

¿Cómo desarrollar nuestro tercer ojo?

Necesitareis unos 20’ diarios y deben ser diarios y los debéis respetar si realmente queréis sentir su efecto. Podéis empezar con menos tiempo y aumentando con el paso de los días, yo personalmente os recomiendo hacerlo al amanecer o al iros a dormir, así será vuestro momento de meditación y de conexión con vosotros mismos.

Para meditar el entorno es fundamental, limpio, ordenado, relajado, sin ruidos ni luces ni personas, apartaos  de toda distracción. Siéntate cómodo en loto o con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas en una posición de relajación y meditación. Respira profundamente diez veces por la nariz, inhalando hasta que se infle el abdomen y exhalando vaciando el aire, respiración cuadrada básica pero suave sin ser forzada. Una vez exhalado el décimo aire, cierra los ojos y mira hacia ese punto centrado de tu frente con los ojos cerrados, focus sobre el tercer ojo.

Concéntrate en la imagen de tu Tercer Ojo abierto y bajo la forma de un triángulo, continuando siempre con una respiración abdominal. Si se te pasan pensamientos por tu mente, no los sujetes, déjalos pasar sin retenerlos y vuelve a la visualización del Tercer Ojo continuando con la respiración, la mejor forma para empezar a meditar y que  los pensamientos no nos distraigan se trata de seguir la respiración, repetir mantras o visualizar una imagen. Imagina que de ese Ojo salen tiras de color amarillo que se van esparciendo por todo tu cuerpo, esto empezará a tranquilizarte, relajarte y podrás sentir una energía diferente, esta será vuestra imagen, tratad de estar en este estado al menos 15’. Después ir a lavar vuestra cara y frente al espejo repite: “Soy suficiente” “Puedo controlar mis emociones” “Soy consciente de mis fuerza, de mi potencial” “Mis ojos no siempre me muestran mi imagen real, los espejos no siempre reflejan lo que soy” “Puedo superar cualquier obstáculo” “Soy preciosa tal como soy” “El entorno no puede determinar quién soy” “Dejo de castigarme para mimarme y respetarme”.

Las meditaciones sirven para reconducir malas conductas, en este caso dejar atrás la inseguridad y el dolor que a veces nos provocamos nosotras mismas (especialmente las  mujeres) podéis crear vuestros propios mantras en función a vuestras necesidad pero no dejéis de repetirlos, recordad que la fuerza de vuestras palabras y pensamientos puede ser demoledora.

2018-09-30T09:51:43+00:00