La genética es el alfabeto de la vida, la epigenética es su gramática.

Muchas veces me hacéis preguntas demasiado generalistas, pensando que todos estamos tallados iguales, pero no es así, cada uno de nosotros es único y sus características y necesidades son distintas. En primer lugar debemos conocernos y escuchar a nuestro cuerpo para poder solucionar muchos de los problemas de los que acarreamos, aunque a tu amigo le sirva un remedio puede que a ti no te sirva puesto que piensas, sientes y te emocionas de forma distinta. Pensemos que no todo lo llevamos en los genes de forma inalterable, ciertos factores ambientales y estilos de vida (alimentación, ejercicio, etc.) pueden determinar la expresión de determinados genes. Lo que esto quiere decir, según las investigaciones realizadas, es que no solo heredamos los genes de nuestros antepasados, sino que también heredamos junto a ellos, otros cambios del genoma, que aunque no alteran la secuencia genética fundamental, determinan que el gen se exprese o no, es decir, que se mantenga activo o inactivo, dependiendo de ciertas condiciones bioquímicas ESTO ES LA EPIGENÉTICA!

Está claro que código genético es la pieza clave de la vida, que en el caso de los humanos guarda la información que permite desarrollar al organismo entre los cerca de 20.000 genes que constituyen el genoma. Todas las células de un mismo cuerpo tienen el mismo ADN.

Entonces, ¿cómo es posible que actúen de forma diferente? Mejor dicho, ¿cómo una neurona es una neurona y no un hepatocito, si presentan el mismo ADN? La respuesta está en la epigenética.

Aquí entra el término de epigenética, “sobre la genética” o “además de la genética”.

Hay factores externos al código genético que regulan la expresión de los distintos genes, pero siempre manteniendo intacta la secuencia del ADN. Es un mecanismo que tiene su relevancia: si todos los genes estuvieran activos a la vez no sería nada bueno, por lo cual es necesario un control sobre la expresión.

Una forma sencilla para comprender la epigénesis es este ejemplo: si pensamos que el ADN es una biblioteca, los genes son los libros y la expresión genética es el bibliotecario. Pero las propias bibliotecas, el polvo, las estanterías, los incendios… todo lo que impida o ayude al bibliotecario a poder acceder a los libros sería la epigenética.

La realidad es que el genoma humano consta de más de 20.000 genes, pero estos no están siempre activos a la vez. Según el tipo de célula que es, en qué etapa del desarrollo se encuentra el organismo o incluso el propio entorno donde vive el individuo, habrá unos genes activos y otros no. La presencia de un grupo de proteínas que se encarga de controlar la expresión genética sin modificar la secuencia del ADN, es decir, sin provocar mutaciones o translocaciones, por ejemplo, permite esto. En los últimos años, la preocupación de los investigadores del genoma ha estribado en esclarecer cómo, cuándo y por qué se regula la expresión de los genes. El trabajo central se ha enfocado en comprender la influencia del ambiente sobre la expresión del genoma. Siendo ésta la labor de la epigenética, la cual pretende estudiar y analizar, los cambios en la secuencia original del ADN; es decir como un puente entre las influencias genéticas y ambientales. Para poner un efecto ambiental y ejemplo a esto, se ha visto que consumir tabaco tiene un impacto negativo sobre el epigenoma, lo que favorece la aparición del cáncer.

Thomas Jenuwin nos lo explica así y creo que es muy fácil de entender sin meternos en un jardín demasiado difícil de entender: “La diferencia entre genética y epigenética probablemente puede compararse con la diferencia que existe entre escribir y leer un libro. Una vez que el libro ha sido escrito, el texto (los genes o la información almacenada en el ADN) será el mismo en todas las copias que se distribuyan entre los lectores. Sin embargo, cada lector podría interpretar la historia del libro de una forma ligeramente diferente, con sus diferentes emociones y proyecciones que pueden ir cambiando a medida que se desarrollan los capítulos. De una forma muy similar, la epigenética permitiría diferentes interpretaciones de un molde fijo (el libro o código genético) y resultaría en diferentes lecturas, dependiendo de las condiciones variables en las que se interprete el molde.”

Uno de los máximos representantes del estudio de la epigenética, el Doctor Fabio Celnikier lo expresa así:

“Creíamos, hasta ahora, que nuestros padres y abuelos simplemente nos pasaban sus genes. Y punto. Que las experiencias que habían acopiado en sus vidas no se adquirían y se inutilizaban perpetuamente. Porque confiábamos en que los genes se transmitían inalterables de generación en generación. Sin modificaciones. Sin tocar el núcleo celular inmaculado (…) Sin embargo, hoy sabemos que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente psicosocial en el que vivieron pudieron afectar también a sus descendientes, incluso décadas después. Los factores externos pueden influir en el complejo entramado de interruptores que hace falta conectar y desconectar para dar lugar, por ejemplo, al desarrollo de un cáncer. No se trata, por tanto, únicamente de qué genes heredamos o no de nuestros padres, sino de si están encendidos o apagados a través de interruptores epigenéticos”.

Epigenética y psicología.

Como ya hemos mencionado anteriormente, se ha observado que las experiencias que vive un organismo (un trauma, un aprendizaje, una dieta, etc.) pueden afectar genéticamente a sus descendientes, esto sería una plasticidad del genoma. Así, el entorno de nuestros antecesores, la forma y calidad de su alimentación, la exposición a agentes químicos durante la vida intrauterina y después del nacimiento, la radiación, etc. constituyen factores que nos afectan. Todo lo ambiental impacta sobre cada núcleo celular de nuestro cuerpo. POR ELLO ES TAN IMPORTANTE LA ALIMENTACIÓN DE LA MUJER DURANTE EL EMBARAZO!

Según las diversas investigaciones, se han identificado procesos epigenéticos en varios trastornos del desarrollo neurológico como el Síndrome de X Frágil o el Síndrome de Rett, así como en el cáncer, diversos trastornos mentales (depresión, ansiedad, adicciones, esquizofrenia, etc.) e incluso procesos como el aprendizaje y la memoria. Estas “marcas” epigenéticas podrían estar involucradas en una especie de “memoria celular” de determinados eventos ambientales, como en el caso del aprendizaje y la memoria. Por lo tanto, es posible que el ambiente psicosocial y nuestras experiencias traumáticas o agradables, tengan un fuerte impacto en nuestra cerebro a través de modificaciones epigenéticas a nivel celular, condicionando a nuestro cuerpo y a nuestra MENTE Y EMOCIONES. Veis como SÍ QUE HAY UNA CONEXIÓN MENTE CUERPO? Somos un todo y esto es el claro reflejo de lo que explica el ayurveda pero desde un punto de vista completamente alopático.

@Natalia OA este artículo te lo dedico a ti, por tu amor a los genes 😀

2018-12-23T08:48:02+00:00

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