Mito del huevo y el colesterol

La recomendación de limitar el consumo de huevos, por su alto contenido en colesterol, como una medida de prevención cardiovascular es una de las mayores mentiras nutricionales, inventada en 1973, fue cuando la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda limitar la ingesta de huevos a un máximo de tres por semana. Esta idea fue aceptada durante años por los responsables sanitarios, quienes a su vez la transmitieron a la población general creando un falso dogma que ha quedado bien arraigado, el miedo a las grasas animales y su reemplazo por productos alterados y artificiales, los conocidos light, margarinas y un largo etc. Los 80 fueron años de ataque y derribo contra las pobres grasas y las dietas keto, poco después se han ido desmontando estos mitos con miles de estudios que demuestran que un menor consumo de carbohidratos simples y productos industrializados junto a un mayor consumo de grasas no solo es beneficioso sino que aporta longevidad y salud.

El efecto que el colesterol dietético (el ingerido a través de los alimentos) ejerce sobre los niveles de colesterol presente en la sangre en personas sanas es mínimo y depende en gran medida de factores individuales como la genética, el peso corporal o los hábitos de vida (actividad física y tabaquismo o alcoholismo)

Los auténticos responsables del aumento de los niveles de colesterol en sangre (y en particular del colesterol perjudicial, el LDL) son las grasas hidrogenadas (también llamados ácidos grasos trans). Por ello, restringir el consumo de este tipo de grasa, es decir comida procesada, es mucho más beneficioso para el perfil lipídico del plasma sanguíneo que el hecho de excluir o reducir el colesterol procedente de un huevo.

Aunque la mayor parte de los alimentos ricos en colesterol suelen ser también ricos en grasas saturadas, el huevo no lo es, es mucho más perjudicial tomar un bol de leche con cereales azucarados, paquete de donuts o un sobre de estos de comida preparada al microondas. Un huevo de tamaño medio contiene unos 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas que saturadas y solo 70 calorías, además es la fuente de proteína animal con el aminograma más perfecto y completo, nos aporta muchísimos más beneficios que inconvenientes. Debido a su contenido en fosfolípidos, que interfieren en su absorción, este colesterol tiene muy poco efecto sobre el colesterol en sangre.
La ingesta de huevo no solo no parece incrementar el riesgo cardiovascular, sino que aumenta significativamente los niveles de luteína y zeaxantina en sangre, dos carotenoides que podrían impactar positivamente en el desarrollo de la arteriosclerosis. Además, el huevo es una fuente rica en proteínas de alto valor biológico, esenciales para configurar una dieta sana.

La falsa creencia de que la ingesta de huevos podría aumentar el riesgo cardiovascular a través de su efecto sobre los niveles de colesterol plasmático, aún no universalmente desterrada, no tiene ningún soporte científico tras los resultados de numerosos estudios que, sin excepción, han demostrado de forma concluyente que la ingesta de uno o incluso 2 o 3 huevos al día no resulta perjudicial para el perfil lipídico sanguíneo ni aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Así, la Asociación Americana del Corazón, ya en su revisión del año 2000 declara que «el colesterol procedente de los huevos no supone un riesgo añadido para padecer enfermedades cardiovasculares, permitiendo recomendar la toma de un huevo al día, en lugar de la recomendación previa, de hasta tres huevos a la semana». «el consumo de huevos fue favorable respecto a la mortalidad cardiovascular frente a los que solo los comían ocasionalmente, especialmente en lo que a pacientes diabéticos se refiere» y el «Nurses’ Health Study», que tras realizar un seguimiento a 88 757 mujeres durante 16 años concluyó que «no existe relación entre el consumo de huevos y la incidencia de enfermedad coronaria, existiendo el mismo riesgo si se toma un huevo a la semana o un huevo al día». Una revisión reciente de estudios sobre factores de la dieta y enfermedad cardiovascular confirma nuevamente estas observaciones, al no poder demostrar una relación causal entre la ingesta de huevos y la enfermedad coronaria.
Estas y otras evidencias científicas similares nos permiten desterrar de forma definitiva el infundado mito de que la ingesta moderada de huevos aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

La doctora Kousmine, una mujer pionera en su campo a la cual admiro enormemente, podía llegar a comer 18 huevos a la semana y la tía vivió más años que matusalem y fuerte como un roble. puede constatarse también con patrones dietéticos asociados a una excelente salud cardiovascular con un alto consumo de huevos, como sucede en Japón. La adquisición de un patrón dietético saludable, como el mediterráneo, conlleva el predominio en la dieta de alimentos considerados más saludables como el huevo el aceite los frutos secos aguacate…que vivimos preocupados por las calorías o grasas de estos mientras nos atiborramos de alimentos envasados o procesados pero oye son “light”… la presencia de estos, que consumidos en exceso, pueden considerarse menos saludables o incluso perniciosos para la salud.

2019-08-25T20:13:28+00:00