Sobrecrecimiento bacteriano y su infinidad de problemas.


Está muy de moda hablar sobre la microbiota intestinal, los probióticos, prebióticos y demás, pero sabemos realmente que son cada uno de ellos? Sabemos dónde encontrarlos? La microbiota se encuentra en muchas zonas de nuestro cuerpo pero bien es cierto que la mayor concentración está en el intestino delgado y grueso. el problema, es que con el estilo de vida moderno y la alimentación occidental estamos destruyendo esta flora y creando diversas patologías intestinales que derivan directamente en otros muchos problemas. Recordemos que el intestino es nuestro segundo cerebro y autopista de nuestro sistema inmune, si la saturamos… empiezan los problemas.

Comemos alimentos súper procesados y nuestro intestino no está adaptado a ellos, el tracto digestivo humano ha evolucionado muy poco desde el descubrimiento del fuego, sin embargo los supermercados han dejado muy atrás la comida real y saludable.

En humanos, el intestino delgado representa más de la mitad del sistema digestivo total, y absorbe más del 90% de nuestras calorías y nutrientes. Al no requerir fermentación, la densidad bacteriana en este tramo es miles de veces inferior a la del colon pero a veces un exceso de bacterias, deriva en el conocido sobrecrecimiento bacteriano, que tiene una estrecha relación con problemas digestivos, intolerancias, intestino irritable y otras enfermedades intestinales e incluso sistema nervioso, pensemos que cerebro e intestino están conectados. Son enfermedades complejas, y muchas veces se retroalimentan, además los que sufren problemas de intestino a veces están muy perdidos o mal diagnosticados. Porque un intestino dañado provoca problemas “camuflados” como mala absorción de nutrientes=anemia y debilidad o gases o intolerancias que no se tenían.

La permeabilidad intestinal es el enemigo Nº1, ya que permite el paso de patógenos a nuestro torrente sanguíneo y provoca enfermedades inflamatorias intestinales. El gluten, los fármacos, el alcohol, los procesados, el azúcar… permeabiliza el intestino y empeoran el SIBO.                                                                                            

Los enterocitos son las células epiteliales del intestino, forman una especie de muralla de protección, pero participan también en la digestión. Liberan enzimas que descomponen nutrientes complejos en otros más sencillos, facilitan los transportadores que permiten a los nutrientes cruzar la membrana intestinal, si nos cargamos los enterocitos, tenemos menos transportadores y eso hace que seamos incapaces de digerir algunos compuestos provocando intolerancias. Alimentos que son de difícil digestión son la lactosa, fructosa o sorbitol, por ello es importante mantener los enterocitos en perfecto estado, sino estos serán fermentados por las bacterias, causando gases y otros problemas. De hecho incluso pueden generarse problemas con la histamina si estas bacterias invasoras proliferan. La mayor parte del sistema inmune se concentra a lo largo del intestino delgado, actuando de barrera contra las bacterias. Para protegernos, el sistema inmune produce por ejemplo un tipo concreto de inmunoglobulinas, y personas con sistemas inmunes deprimidos son más propensas a tener SIBO. Por esta razón es muy importante cuidar nuestra barrera defensiva para que no se cuele ninguna bacteria. El primer foso donde deben “morir” estas bacterias antes de llegar a la muralla, es el estómago, el ácido clorhídrico convierte al estómago en un lugar extremadamente ácido de esta forma podemos digerir los alimentos y matar bacterias, por esta razón es muy importante no abusar de los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol o similar). Las enfermedades del páncreas también se relacionan con el SIBO, ya que las enzimas digestivas y la bilis también tienen un papel importante como protectoras y digestivas. Todas las enfermedades inflamatorias intestinales u operaciones de este tipo empeoran o pueden provocar SIBO.

El estreñimiento es muy peligroso, pasan muchísimos tóxicos y bacterias a nuestro torrente sanguíneo, para evitarlo debemos mejorar nuestra dieta, actividad física e introducir los ayunos para hacer un poco de limpieza y darle descanso a nuestro tracto digestivo. También sería adecuado hacer enemas bajo supervisión de un profesional.

Es  muy importante mantener a nuestro intestino en buenas condiciones, el estreñimiento no sólo provoca SIBO, también otras patologías más complejas.  Para detectarlo existen varias pruebas por aspirado o examen de heces, es inevitable tomar medidas urgentes en el caso de dar positivo, según los resultados de bacterias se darán unos antibióticos u otros. Es recomendable complementar los antibióticos con compuestos naturales, así tendremos espectro mayor de actuación y menor daño por fármacos químicos. Hierbitas adecuadas: Alicina. El ajo puede ser problemático por su contenido en FODMAP, por eso es más recomendable usar solo alicina como compuesto activo contra el SIBO. Artemisa o hierba de San Juan, Boswellia serrata, Berberina, extracto de hoja de olivo, aceite de orégano.

Es importante acompañar este proceso de una dieta baja en carbohidratos fermentables, pensad que son el alimento de estas bacterias.

Una dieta de exclusión sería lo ideal. La dieta baja en FODMAP es la que yo más utilizo para cualquier patología intestinal, no obstante no es fácil de seguir para personas dependientes de carbohidratos. Es una dieta bastante restrictiva al principio pero con resultados excelentes si se hace bien, incluso detiene el reflujo gástrico, los brotes de intestino irritable y enfermedades inflamatorias intestinales. Digo que es restrictiva al principio porque poco a poco se van reintroduciendo alimentos y viendo cuál es su efecto en el cuerpo.

Para evitar que las bacterias vuelvan, es importante asegurar el buen funcionamiento de nuestro sistema de limpieza intestinal, es decir, nuestro motor migratorio, donde se encuentra la mayor parte de serotonina de nuestro cuerpo. Esto se suele conseguir con compuestos como el iberogast o algunos más químicos y fuertes si la motilidad está muy bloqueada pero son productos que pueden dañar otros órganos de nuestro cuerpo.

Personalmente para activarlo recomiendo los ayunos y caminar o un cardio vigoroso.  Además, es recomendable dejar suficiente espacio entre las comidas para que se active con frecuencia este proceso, probando incluso instaurar en nuestras vidas el ayuno intermitente.

Los probióticos pueden sernos de gran ayuda, pero debemos estar seguros de que cepa estamos tomando. Pueden ayudar a reducir la inflamación, modular el sistema inmune o fomentar un mejor equilibrio entre las bacterias existentes (beneficiosas). Destacan cepas de algunas especies como bifidus infantis, bífidus lactis, lactobacillus casei y lactobacillus plantarum.

La malabsorción asociada a enfermedades intestinales puede derivar en deficiencias de nutrientes como vitamina B12, y las bacterias del intestino delgado pueden interferir también con las sales biliares, dificultando la absorción de vitaminas solubles en grasa (A, D, E y K). Se podría suplementar con hidrocloruro de betaína para mejorar la digestión, y quizá también añadir enzimas digestivas, es importante que la persona no llegue a un estado grave de anemia o falta de nutrientes.

Un suplemento potencialmente beneficioso en caso de permeabilidad e inflamación intestinal es la L-glutamina, es un protector intestinal, de hecho nos aporta muchos beneficios en infinidad de procesos tanto musculares, físicos y mentales.  Si quieres probar, empieza con dosis pequeñas (1-2 gramos/día de glutamina, lo más cómodo es tomarlo en polvo), y eleva la dosis hasta 10-15 gramos si notas mejoría y la toleras bien (por ejemplo tres tomas diarias de 3-5 gramos).

La mayoría de estos trastornos intestinales tienen múltiples causantes, y rara vez se resuelven atacando solo una parte. La comida tiene gran impacto en la salud intestinal, pero debes adoptar una visión más global. Por desgracia, los síntomas asociados a estas enfermedades hacen que muchos se aíslen en exceso, descuidando sus relaciones, abandonando aficiones y obsesionandose con lo que comen, no es fácil de curar pero siendo perseverante y un poco ordenado se puede llevar todo hacia adelante sin problemas.

Sin agobiarnos ni ponernos nerviosos, ya que el estrés es contraproducente, reduciendo por ejemplo la producción de ácido clorhídrico y la motilidad intestinal, dos de los factores que contribuyen al SIBO de hecho pueden ser los principales causantes. El estrés aumenta también la permeabilidad intestinal, por ello se deben incluir técnicas de gestión del estrés para mejorar la enfermedad intestinal.

De la misma manera, el sueño puede afectarnos, es importante no alterar los ritmos circadianos se asocian con mayores tasas de trastornos intestinales como síndrome del intestino irritable y disbiosis. A tu intestino no le gusta trasnochar. La actividad física, que también mejora la microbiota (tus bacterias endógenas beneficiosas) Lo ideal sería hacer un poco de deporte al aire libre, en la naturaleza, todo ello nos ayudará a relajarnos y absolver muchos nutrientes del sol.

2019-06-18T10:54:03+00:00

One Comment

  1. Nimbus Reviews 21 mayo, 2019 at 10:27 am - Reply

    Hola, llevo anos con problemas de sobrecrecimiento bacteriano. El test fue positivo, asi como el de la lactosa. Queria preguntaros si es posible que los problemas que tengo de sequedad nasal pueda estar relacionado. He consultado un monton de otorrinos y no me encuentran nada y he probado todo tipo de cremas nasales y sprays. Es posible una relacion entre las dos patologias? os agraderia mucho vuestra ayuda. Alicia

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